La Farola de chocolate

Imagen de Nany Lavado

un despertar cualquiera

Sonó el despertador a las 6:45 a.m., que para eso puse la alarma. Si supierais lo calentita que se estaba en la cama, la manta perfectamente remetida por el costado, la almohada ya hecha a mí… Pero me apetecía ver cómo se había comportado este temporal de levante que estaba azotando la costa malagueña.

Lo cierto es que no estamos preparados para un levante de esta índole. Afortunadamente sólo se va a quedar un par de días y si esto se dilatase por más tiempo nos quedaríamos hasta sin carretera en algunos puntos de nuestra costa.

Por cuestiones nostálgicas siempre me gusta hacer la primera visita a los Baños del Carmen. Con poco más de un siglo, a día de hoy sigue mostrando una resiliencia urbanística envidiable. Las olas rompen allí con elegancia. La marea sube hasta ese punto de ser la “mas bonita causalidad”. Y por perspectiva tienes la bahía de Málaga de fondo, con la Catedral inclusive que parece que podría ser bañada por una de estas olas, con la Farola… ¿La Farola? Espera, ¿dónde está la Farola? 

Estoy despierta, y tanto. Llevo una hora y media en la calle, son casi las 9:00 a.m., me está chispeando, lo estoy notando, no estoy dormida, me he casi liquidado el café. Vale que la luz natural aún no es suficiente, el ambiente no permite ver con nitidez a cierta distancia, pero me costó verla como siempre la veo. (Obviemos que soy mu andaluza…).

la Farola, como una tarta temática

Pues ¡ea! Para el coche camino al morro de Levante. ¡Venga yaa! ¿En serio? Menuda dejadez.

Durante la semana del Festival de Cine tuvimos una calima que me atrevería a decir histórica. No recuerdo una densidad tan descomunal. Hasta ahí vamos bien. Algunas calles, sí, sí, algunas, están siendo limpiadas desde hace días cara a S.S. De hecho, hasta han limpiado la fachada de varias Iglesias. Pero barriadas que se encuentran en la periferia de calle Larios, ni tocarlas de momento. No hay procesiones por allí, tampoco turismo, ni nada atractivo que ofrecer…

A lo que voy. Cuando he visto la Farola he tardado un rato en encajar el maxilar inferior. ¡No me lo puedo creer!

Han limpiado barrios de interés, fachadas de interés, han quitado, por fin, los arcos dorados de post Feria, pre Navidad, Navidad, post Navidad, pre Carnaval, Carnaval, post Carnaval, pre Festival de Cine… (contad que desde finales de octubre, primeros de noviembre, hasta última semana de marzo, ya van meses de hipoteca de la arteria malagueña).

¿No se ha dado cuenta NADIE de la mixrda que tiene la Farola? Parece una de estas tartas temáticas por encargo de chocolate y nata. Para muchos el día de hoy es desapacible, un fondo gris que nos da el cielo y esa fachada en ese estado… Ni mucho menos daba la sensación de estar donde estaba. Me la colocas tal cual en cualquier pueblo de esta España vaciada y me cuela el cuento. Ya no solo la suciedad incrustada es lo llamativo, es que el abandono y deterioro en el que se encuentra me da que pensar: ¿La estarán dejando “morir” para que no duela tanto ver el rascacielos? (que ese tema aún está en el aire).

Si tanto se quiere presumir ante los turistas que llegan en crucero, denle un lavaito de cara al menos, que es nuestra tarjeta de presentación y bienvenida. Luego ya que miren hacia lo poco que se aprecia de la Catedral, que otra manita de agua no le iría mal, que de seguir así no se va a ver la hora que vaya marcando.

La culpa dirán que es de Manolo García que hizo pájaros de barro y los estampo contra la Farola.

En fin, me está dando mucha pena últimamente pasear por esta ciudad que adoro. A quién corresponda, que no se le olvide que Málaga también  es para los malagueños de a pie.

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Cuando he visto la Farola de Málaga he tardado un rato en encajar el maxilar inferior. ¡No me lo puedo creer!
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