Mi nueva taza es más grande que la anterior

Imagen de Nany Lavado

De madrugada

Crecen proporcionalmente las reflexiones en mis madrugadas y noches dedicadas a menesteres que no proceden a la luz del día. Supongo que por eso el asa de la taza tiene forma de oreja.

Con lo cual mis madrugadas vuelven a extenderse y mis tazas cada vez soportan mayor vertido de este encantador brebaje: Café con leche.

Por otra parte decir que ese momento en que dos materias con diferentes texturas, sabor, aroma y color se encuentran sin vacilación ni prejuicios y que se unen, se mezclan, se integran el uno con el otro con un único fin que disfrutarse para el deleite de un paladar exquisito, yaciendo en la taza, derramándose entre las papilas gustativas que esperan el amargor de ese encuentro tan dulce es único.

Y así hago mis fotos nocturnas. Me integro perfectamente en la noche. Hay silencio, hay calma y paz. También hay otros peligros, cierto. Quizás ese punto de adrenalina sea el sustitutivo del azúcar. No hay prisas, no tengo que estar pendiente del reloj ni de atender otros asuntos como exige el día. Sigue habiendo vida y color. Porque la noche tiene mucho color, muchas posibilidades. Puedo escucharme mejor sin tanto ajetreo y ser más consciente de dónde estoy y qué quiero hacer. La verdad es que cada lucecita de cada edificio, de cada ventana,  me lleva a preguntarme qué otros “universos paralelos” hay. Invento historias y…

La Inteligencia Artificial

Esto me lleva a lo que está aconteciendo desde hace tiempo: la IA. A muchos les inquieta, a otros les parece genial y lo reciben con los brazos abiertos, pero, ¿qué es esto de la IA?

Esto es inteligencia artificial. Ya existen programas que crean imágenes a partir de un texto. ¡Increíble! ¿Pero qué esperábamos? Piensa que un cirujano que se encuentra en Australia puede, vía wifi -resumiendo, ¡vaya!-, operar a un paciente que se encuentre aquí mismo, en Málaga. Entonces, ¿por qué esto está preocupando a cierto sector? Concretamente al de la fotografía. 

En mi caso me preocupa hasta cierto punto. Cuando voy a hacer fotos salgo con un equipo medio decente: cámara, objetivos, baterías, trípode, tarjetas de memoria. Todo esto sin contar cuando hay tormenta, que llevo dos cámaras. Por consiguiente, de todo lo anterior, pues es el doble. Doble peso, por que ya te digo que no es nada liviano, además de paraguas, ropa seca que dejo en el coche, termo con brebaje caliente y bla bla…

A esto suma el coste que supone, que lo tiene. El equipo sufre desgaste, requiere de mantenimiento. Yo también (jajaja). Los desplazamientos, algunos se llevan más gasolina de la que me gustaría. Y como guinda, el riesgo que supone. Siempre hay que estar atenta por si pasa algo. Aunque en mi caso siempre hay alguien que sabe dónde estoy. Un ‘por si las moscas…’.

Bien, pues todo esto para hacer una foto. UNA FOTO. Sí, siempre se hacen más, pero de todas al final acabas buscando la foto, esa que tienes en tu cabeza y que te arranca del sofá y de la comodidad y seguridad de tu casa.

Entiendo que con esta nueva tecnología, que ha venido para quedarse, te puedes ahorrar todo esa parafernalia. Le dices al programa lo que quieres y en cuestión de minutos tienes un fotón de narices mientras sujetas la taza de café a la que soy adicta.

¿Qué veracidad tendrá entonces la fotografía como tal? ¿Será el fin del fotógrafo? 

En mi caso me gusta. Disfruto mucho retratando mi ciudad, procurando sacar, pese a todo, el lado amable, ya que el otro lo sufrimos a diario. Muchas de mis fotos, afortunadamente y muy agradecida, están en muchos salones, comunidades, empresas… ¿Seguirá siendo así?

Creo que no es el fin de la fotografía. Hay momentos que la IA, por más que la exprimas, no podrá llegar a tocar el alma. Están esos momentos familiares, celebraciones, eventos que requieren de una sensibilidad que el pc de tu escritorio no entenderá en la vida. Incluso las imágenes de paisajes, fáciles de recrear, tampoco creo que sufran tanto. Conectamos con lo que conocemos, con lugares donde hemos estado, donde hemos vivido experiencias y hemos compartido momentos. La emoción no tiene sustituto.

Pero no obstante ya hay imágenes creadas que llevan a cierta confusión. Imagina algún lugar donde no hayas estado y crees que realmente es como te lo presentan. ¡Ay, ay! 

Aquí se requiere de varios puntos que sí se deben tener en cuenta. La honestidad del creador de informar de que es IA. La honestidad del fotógrafo. Y lo más importante, que tú como consumidor de imágenes te informes y no des las cosas por hecho. Y esto lo hago extensivo a todo lo que consumimos a lo largo del día, informativos, prensa, etcétera. Debemos dejar de ser contenedores donde se pueda verter de todo. Así se “combate” la IA, la desinformación y mucho más.

Os dejo con esta foto de la Catedral. Cierto es que no la ves así, pero esta foto salió tal cual de la cámara, que se hace haciendo zooming. Lo que se necesita es un trípode y un objetivo que te permita variar la distancia focal. Se podría hacer con programas de edición de fotografía, sí, pero llevo años haciendo este tipo de fotos y las disfruto mucho más.

Hasta la próxima y a seguir disfrutando de un consumo responsable.

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Mi nueva taza es más grande que la anterior
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Mi nueva taza es más grande que la anterior
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¿Qué veracidad tendrá la fotografía hecha con inteligencia artificial? ¿Será el fin del fotógrafo?
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